El Bronco, tiene su caja chica

Eventos masivos acaban con las áreas verdes: ecologistas

La caja chica de El Bronco, el parque Fundidora de Monterrey

011n1pol-1

FotoGuillermo Martínez Berlanga, director del Comité Ecológico pro Bienestar, organización que interpuso un amparo para evitar la devastación del Parque Fundidora. Foto: Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 29 de octubre de 2017, p. 11
Monterrey, NL.

El Parque Fundidora, único pulmón verde que queda en esta ciudad –dañada por empresas dedicadas a la explotación de cantera, industrias y desarrolladores inmobiliarios–, ubicado en el centro y con 231 hectáreas, está en un proceso de privatización impulsado por el gobernador, Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, para financiar su precandidatura presidencial.

Así lo afirma, Guillermo Martínez Berlanga, director del Comité Ecológico pro Bienestar, organización de la sociedad civil que interpuso un amparo federal para evitar la devastación del parque con los actos masivos autorizados por el actual gobernador.

Martínez Berlanga camina por los alrededores de este gran parque público –inaugurado en 1988 y que alberga la Arena Monterrey, Cintermex, Plaza Sésamo, el Auditorio Banamex, el Museo del Horno 3-Industrial, otras tres tres plazas y un lago– para mostrar los estragos del reciente acto masivo, el Oktoberfest, celebrado hace unos días, con 545 estands para venta de productos y 16 tiendas de cerveza, con la asistencia de más de 170 mil personas. que han dejado devastadas 34 hectáreas, con importantes daños al césped y toneladas de basura.

El efecto de la compactación en el suelo por meter de 170 mil a 200 mil personas cada dos o tres fines de semana está desestabilizando el parque y se va acabar el microsistema subterráneo que permita que este pulmón verde viva, advierte el ecologista, y asegura que el dinero de este acto público (entre 800 y mil 400 millones de pesos) va a ir a parar a la precampaña del actual gobernador de Nuevo León.

Explica que en un principio levantó sus sospechas el hecho de que Fernando Villarreal Palomo, director general del Parque Fundidora, se negara a dar información sobre los ingresos, y posteriormente el anuncio de que esos datos han quedado reservados por 10 años, por orden del gobernador.

La caja chica

DSC_0790

Las cinco solicitudes de información sobre los ingresos que han obtenido con actos masivos fueron desechadas. “En ningún caso el director del parque, ex director de Caintra y alfil de Fernando Elizondo, ha querido revelar los datos, mientras el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) se dedica a batear los escritos; dice que les faltó una coma o dos puntos y nos los devuelven”.

–¿Por qué ocultan información?

–Porque son ingresos multimillonarios. Hay un estudio que asegura que este tipo de actos masivos, donde meten hasta 170 mil personas, pueden dejar entre 800 y mil 400 millones de pesos.

–¿En dos años del gobierno de El Bronco, cuánto dinero tienen acumulado?

–Unos 2 mil 500 o 3 mil millones de pesos. Y nos aseguran que son recursos para la campaña de El Bronco. Para él es muy fácil meterle mano, porque la información de los fondos obtenidos está reservada por 10 años. Y en ese periodo no sabemos si ellos van a vivir o si el país estará en pie. Si eso eso sucede en el Parque Fundidora, imagínense cómo está el gasto social, cómo están los recursos para educación o seguridad, el ejercicio del presupuesto, etcétera”.

Fue el ex gobernador priísta Rodrigo Medina –actualmente procesado por supuestos casos de corrupción– quien abrió las puertas del parque a la privatización.

“Con Rodrigo Medina hubo tres actos masivos durante su mandato, pero ahora hay 10 por año. El Bronco salió mil veces peor que Medina”.

En junio del año pasado, Cintermex ganó la concesión del Parque Fundidora, con un ingreso garantizado de 69 millones de pesos, aunque contempla recibir unos 97.2 millones durante cinco años de tiempo concesionado para la realización de eventos sociales, como bodas, 15 años, graduaciones, posadas y actos empresariales en las naves Mitsubishi, Lewis y Sopladores.

Los actos masivos están concesionados a los amigos de El Bronco, dice Martínez Berlanga: “Entre los cómplices del gobernador están los llamados empresarios antreros y un grupo de Apodaca. No los conozco, si no ya los hubiera denunciado. Pero sí me gustaría que el gobierno explique a los ciudadanos a quiénes les entregó el parque. Se están acabando nuestro pulmón urbano, algo que tienen todas las ciudades inteligentes. Es un común denominador de las 700 mejores ciudades del mundo”.

Añade: Hay 3 actos que marcaron un gran golpe al parque: el festival Tecate, con 170 mil personas; la feria de Monterrey, con miles de asistentes, lo que equivale a soltar 30 mil búfalos en esa área, y el Oktoberfest, un evento megamonstruo.

Ante la negativa de información y la opacidad, los ecologistas exigen la intervención de la Secretaría de Hacienda: Debería intervenir. Tendríamos que saber cuántos impuestos están pagando por agarrar 3 mil millones de pesos en efectivo por eventos masivos, algo que normalmente Hacienda cobra 48 por ciento.

A pesar del amparo interpuesto, los ecologistas no han tenido buenos resultados. El amparo procedió, pero desafortunadamente no aceptaron las pruebas del daño ambiental que presentamos. Para la justicia federal se necesita mucho dinero. Mientras nosotros tenemos un abogado, ellos tienen un ejército de litigantes las 24 horas de los 365 días del año y pagándolos con nuestro dinero. Desafortunadamente hay muy pocos jueces federales independientes.

Sin conservación

Ecologistas y ambientalistas criticaron hace dos años la entrada de más de 500 caballos al parque, acompañando a El Bronco a su toma de posesión.

El reglamento de este parque quedó destruido el día que Jaime Rodríguez entró con 500 caballos a su toma de posesión; entró violando el reglamento del parque, donde no se permite la entrada a animales, aunque no especifica si de dos o cuatro patas. Tenemos un gobernador depredador y ecocida.

El ecologista advierte sobre el nulo cuidado al parque y la falta de conservación con eventos masivos: Parece tonto, pero son las lombrices las que llevan el oxigeno, el hidrógeno y son las que hacen que la tierra respire. Toda la microflora y microfauna son las que hacen que el parque esté verde. Si fotografías el parque ves cada vez más árboles totalmente color café, lo que indica que ya se están muriendo.

Dicha área sólo cuenta con 3 mil 500 árboles ornamentales y nativos, pero en dos años el gobierno de Rodríguez Calderón solamente ha sembrado dos árboles. Insistimos, para acabar con la contaminación deberíamos tener 10 mil árboles adicionales para reforzar nuestro pulmón urbano. La mayoría que tienen son ornamentales, hay muchos alamillos y alamos, ficus y bambúes, que no funcionan para eso.

Explica que el cuidado al parque deja mucho qué desear: “Hay además una sequía, está mal regado, no hay una política ambiental dentro de esa área y en lugar de tener un director que gane 135 mil pesos, tendrían que tener 10 jardineros y alguien que le tenga amor al parque.

Después de este invierno, el Parque Fundidora estará totalmente colapsado para la primavera de 2018.

Y recuerda: “Todos los espacios públicos del mundo, incluida la Alahambra, tienen la medida de reducir el número de visitas, la duración de éstas dentro del parque, disminuir el peso para evitar el fenómeno de la compactación. Hay temporadas para que la tierra se estabilice, cierran el parque para que no se oiga más que el ruido de los pájaros.

Hace cuatro meses, la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información de la entidad multó al director del parque, Villarreal Palomo, por no responder en tiempo y forma una solicitud de información. La multa ascendió solamente a 10 mil 956 pesos, la sanción mínima correspondiente a 150 cuotas de salario mínimo.

Este tema ya fue atendido por la Comisión de Medio Ambiente del Congreso de Nuevo León, que exigió la comparecencia del director del parque para que explicara el destino de las ganancias del mismo, que sólo en los primeros seis meses de 2017 obtuvo 90 millones de pesos únicamente en concepto de pago de estacionamientos, más los millonarios ingresos de los eventos masivos.

El diputado priísta Eugenio Montiel dijo: La impresión que tenemos los ciudadanos, los representantes populares y los medios de comunicación es que los beneficios de estos eventos no se ven reflejados en el parque; al contrario, creemos que el deterioro es mayúsculo, con relación a los beneficios económicos que se obtienen de estos eventos.

Martínez Berlanga, explica que el escándalo aumentó cuando el gobierno de Rodríguez Calderón adaptó el reglamento a sus intereses, “perversamente para destruir este bosque urbano, porque son tan estúpidos y retrógrados que creen que pueden lucrar con nuestra salud.

Cambiaron el reglamento interno que prohíbe vender alcohol en los parques. Es el único parque en el mundo que conozco donde se vende alcohol a raudales, indiscriminadamente.

Explicó que el empresario José Antonio El Diablo Fernández Carbajal, dueño de Fomento Económico Mexicano (Femsa) y los otros miembros del Consejo Nuevo León tienen la obligación de intervenir y evitar la destrucción del parque.

Lamentablemente, ellos no son la solución, son parte del problema. Tienen 30 años manejando el estado y no han solucionado uno de los problemas urbanos y ambientales. El presidente del consejo es el gobernador y el que sigue es un desarrollador inmobiliario, Artemio Garza Flores, constructor de Pueblo Serena, en la carretera Nacional. Este gobierno entregó el depósito de sangre a Frankestein o el gallinero al coyote.

El especialista advirte sobre la privatización: El parque es cada día menos público y más privado. Acaban de subir el estacionamiento a 100 pesos. Hay 40 o 50 estanquillos, mientras en Central Park hay tres solamente. Ninguna dependencia se hace cargo del desastre que están ocasionando en el parque, ni siquiera el priista Adrián de la Garza, el alcalde de Monterrey.

Añade: Queremos que el parque sea público, que no sea privado, que no se cobre por entrar ni un peso, ni por andar en bicicletas; que tengan un tratamiento especial las personas de la tercera edad, con capacidades diferentes, niños, madres solteras y mujeres embarazadas. Ahorita el Parque Fundidora es una cantina, lo han convertido en un burdel, es la máquina de hacer dinero, la caja chica del gobernador y el botín de los bandidos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *